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sábado, 9 de marzo de 2013

Otro golpe más.


 Buenas :) vengo a empezar una nueva "historia" que también creé hace un año o dos. Espero que os guste, y bueno, algunas críticas buenas o malas, comentarios, opiniones, algo que queráis contarme. Como pone arriba en el título, se titula Otro golpe más. Es otra historia que cuenta un poco la realidad de hoy día, ya dije que no pretendo adornar la vida ni nada por el estilo. Esto no lo he vivido desde cerca, gracias a Dios ( lo digo por los curiosos ) y bueno, pues que os lo dejo por aquí. 

 Personajes : 
 - Megan ( madre ) 
 - Elizabhet ( hija ) 
 - Matt ( hijo )
 - Joshep ( padre ) 
 
 Sentimientos de Megan.
 Otro golpe más en mi cara, otro golpe más que marcará de nuevo mi rostro. No sé si podré soportarlo más, no sé si podré aguantar. Debo hacer algo, pero no soy capaz de enfrentarle, sé que es más fuerte que yo y seguramente acabaría muy mal. Ojalá alguien supiese lo que siento ... que él sintiese un poco de este dolor que siento por su culpa. 
 Tenemos unos hijos preciosos que al ver la relación que hay entre nosotros, se sienten mal y actúan de manera irresponsable. Elizabhet, nuestra hija, tiene 16 años y lo esta pasando muy mal, antes era una niña muy encantadora que se pasaba el día con sus amigas, muchos chicos venían a buscarla y vestía con colores alegres y llamativos. Ahora es muy distinta, a penas come nada, nunca sale de casa, a no se que se sienta muy agobiada, sus notas han bajado mucho respecto al nivel que tenía antes, y su forma de vestir también a cambiado bruscamente. Ya solo viste con cosas negras y apagadas. 
 Nuestro hijo de 17 años, Matt, hace días que se fue de casa y que no sé nada de él, por lo visto se a dejado el pelo largo, y según me han contado a estado vagando por la estación  de tren con una pequeña mochila colgada en la espalda. Él era un chico muy estudioso y cuando estuvo a punto de terminar el bachillerato, se marchó del instituto repentinamente y no volvió más. Tenía una novia preciosa que le quería como a nadie, pero terminó por dejándole por su cambio de actitud y su forma de ser. 
 Mi marido era abogado y un buen hombre según daba a mostrar a los ojos de las demás personas. Nadie se imaginaba su forma de ser dentro de casa, su comportamiento era muy distinto. Yo disfrutaba de un trabajo como enfermera, pero debido al horario que tenía que seguir, mi marido Joshep no quería que trabajase más y me dijo que él se encargaría de todo. Traería el dinero a casa y a cambio yo solo tenía que ocuparme  de las tareas domésticas. 
 Salía al mercado a comprar, daba paseos mientras hablaba con mi amigas y a veces quedábamos para ir al parque. Después de unos años, todo eso cambió, Joshep no me dejaba salir, decía que debía salir menos y que tenía que pasar más tiempo con mis hijos. Ellos ya eran grandes y tampoco era necesario pasar tanto tiempo con ellos, aunque de vez en cuando no era malo. 
  Ya apenas salía, me pasaba el día en casa y cuando Joshep llegaba, según su estado de humor había discusión o no, una discusión que siempre acababa a su favor. 
 Cuando estaba sola en casa, aprovechaba para descansar y para llorar y descargar toda la angustia que sentía. Era doloroso tener que aguantar todo esto y no poder contárselo a nadie. 
 Esa noche llegó algo bebido y se enfadó porque Elizabhet no se encontraba en casa. Yo sabía que esta noche llegaría así, le tocaba reunión de trabajo y como suele pasar siempre, después de cada reunión se iban a tomar algo por ahí. 
 Eli estaba en casa de una amiga, le dije que se quedase allí, que hoy íbamos a salir y que se podía quedar con su amiga para no estar sola. Aunque ella ya se conocía ese cuento, pero prefería hacer un esfuerzo para tratar de mentirse  así misma y creer que lo que yo decía era cierto. 
 Cuando entró por la puerta, me buscó en la cocina, me miró con cara de desprecio y me golpeó. Otro golpe más en mi rostro y otra noche más de sufrimiento a solas. La noche se me hizo larga y cuando él se durmió, me bajé al salón y me senté en el sofá rodeando mis piernas con los brazos. Me sentía despreciable, diminuta, sola e insegura de mi misma. 
 Echaba de menos a Matt, quería volver a verlo pero mi marido me impedía salir y a él volver a entrar en esta casa. Matt se había rebelado contra él, cosa que yo me veía incapaz de hacer. Le había dicho todo lo que pensaba, y como no quería seguir bajo su cargo. De hecho todos pensaban que él se había escapado de casa y que era la oveja negra de la familia. 
 Todos los días aguantaba sus insultos, desprecios y palizas. Pasados unos dos años, me apropinó tal paliza, que pensé que nunca volvería a contarlo. Me quedé tirada en el suelo con una gran herida en la frente y con toda la cara llena de maratones. 
 Lo último que recordaba, era estar en una habitación de hospital rodeada de enfermeras y mis dos hijos.


  

2 comentarios:

  1. Es Genial este blogg :) Sos una Genia...

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    1. Me alegro de que este gustando a la gente :) muchas gracias. Besos

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