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martes, 19 de febrero de 2013

Un miedo eterno

  Capítulo 6.

 A la hora la salida, todos me miraban riéndose de mi. Yo me dedicaba a caminar cabizbajo, supuse que sería por mi corte de pelo. Alguien me llamó a lo lejos y cuando alcé la mirada para ver quien era, pude ver la foto de Clara y mía en la pared del instituto, la foto que Dani me quitó, pero muchísimo más grande. Ocupaba gran parte de la pared y debajo de esta, un mensaje horrible : " Eres un perdedor y nunca la tendrás porque no eres nadie ... " Mis ojos se llenaron de lágrimas y salí corriendo de allí, no podía creer que todo esto estuviese pasando y como no, Dani me esperaba en la salida. Me humilló delante de todo el mundo e hizo que todos se riesen de mi.
 Me sentí como un don nadie, y salí de allí como alma que lleva el diablo. Fui al paraíso, entre lágrimas escribí una carta para Clara. Miré todas nuestras fotos y recuerdos entre más lágrimas aun, y recordando todos los momentos que habíamos pasado desde el primer momento en que nos conocimos. Me hice una última foto con todas las heridas de mi rostro y con ese estrafalario corte de pelo, que Dani me dejó. Colgué esta en una de las paredes y dejé la carta de Clara en una pequeña mesa de la cabaña, acompañada de una pequeña cajita de música que un día quise regalarle.
 Salí de nuestro paraíso y me dirigí al viejo cementerio. Estuvieron buscándome preocupados, bueno, en realidad solo me buscaba Rossie. Clara se había enfadado  y era una cosa muy normal, que esperaba que pasase. Rossie fue a la casa de los Willians y preguntó a Clara que si me había visto, esta le dijo que no y Rossie se marchó. Volvió a casa y me esperó toda la noche despierta. A la mañana siguiente yo aun no había regresado a casa, Rossie estaba muy preocupada y mis padres no sabían nada de mi, pero se encontraban de viaje así que se preocuparían menos aun. Pasaron un par de días y Rossie volvió a la casa de los willians para saber si Clara me había visto por el instituto, pero esta volvió a decirle que no.
 Clara empezó a preocuparse y decidió salir a buscarme, aun estaba enfadada, pero fue a darme el aviso de que Rossie estaba preocupada por mi. Llevábamos casi un año sin ir al paraíso, pero a Clara se le pasó por la cabeza que podría estar por allí. Vio la carta que le había dejado y la cogió junto con la cajita de música, sentándose sobre nuestro viejo colchón. Abrió la carta y se puso a leerla.

 Si has abierto esto, significa que ahora estoy muy lejos de aquí, es increíble como una persona puede ser tan cobarde como para no poder expresarse. Estos últimos dos años han sido sumamente especiales, porque conocí a alguien que también lo era. La niña de mis ojos, así es Clara ... te quiero, y aunque no he sido capaz de decírtelo a la cara e intentado demostrártelo, mira nuestras fotos y nuestros recuerdos, quizá así puedas entender algo. 
 Siento no haberte contado toda la verdad, pero aquí te la dejo. Cuando tu llegaste, tenía miedo de que no te fijases en mi y de que nunca me dirigieras la palabra. puedo asegurarte que me fijé en ti desde el primer momento en que te vi. Me parecías y me sigues pareciendo una princesa escapada de un cuento de hadas. Te cuento otro secreto, ¿ te acuerdas de Dani ? Sí, el que hizo lo de la foto. Él es mi mayor pesadilla en vida, a estado maltratandome e insultándome desde que tengo conocimiento. 
 Sus bochornos, sus burlas, sus golpes ... todo lo he tenido que aguantar en silencio y sí, entre semana no salía por miedo a que me vieras con la cara llena de golpes y heridas, y me tomases como a un chico débil, que en realidad lo era ... Mi mayor error sin duda alguna, es haber nacido, pero no me arrepiento de todo, ya que encontré a una chica tan encantadora que me hacía borrar mis peores días. Gracias Clara, gracias por haberme hecho tan feliz. 
                                                                                             Te quiero. Alex.

Tras leer la carta, Clara la abrazó contra su pecho con unas lágrimas. Abrió la cajita de música y en su interior había un colgante, dentro de este, había una de nuestras fotos y un grabado : Para la niña de mis ojos con todo mi cariño, Alex. No pudo evitar el llorar y tras esto salió a buscarme con cierta desesperación.
 Estuvo buscándome por la zona y al ver que no daba conmigo, decidió volver a su casa, ya que era demasiado tarde. Al pasar por el cementerio de camino a casa, algo captó su atención. Un rastro de sangre y la última foto que me saqué, que había terminado por arrancar de la pared de la cabaña. Sintió algo de miedo, pero decidió seguirlo, se agachó para recoger la foto y al levantarse vio uno de mis zapatos asomando. Se acercó con curiosidad sintiendo a la vez un nudo en la garganta por el miedo. Se escuchó un grito aterrador y tras eso, un silencio precedido de un llanto irremediable.



viernes, 8 de febrero de 2013

Un miedo eterno

 Capítulo 5 

 Tuve que mentirle y decirle que solo salía los fines de semana, que mientras tanto estaba estudiando. Se dio la vuelta, caminando cabizbaja y algo preocupada. Dijo que nos veríamos en el instituto, pero yo evitaría que eso pasase a toda costa. Quería estar con ella y contarle lo que me ocurría, pero me daba miedo por lo que pudiese pensar.
 Rossie no contaría nada, al menos por ahora y mis padres estaban en su mundo. Me sentía bastante mal, pero pensaba que si Clara supiera todo lo que me pasaba, no volvería a salir conmigo, y es más, si Dani la veía conmigo en el instituto, podría hacerle daño y eso nunca me lo perdonaría.
 Los días pasaban y nada cambiaba, entre semana evitaba a Clara y los fines de semana los pasaba enteros con ella. Paliza tras paliza aguantaba todos lo días, pero no podía hacer nada y lo único que podía hacer, no era suficiente. A Clara le resultaba muy extraño todo, pero nunca se limitaba a preguntar. Se conformaba con verme "bien". A veces miraba mis heridas y ponía un gesto de preocupación.
 El trimestre pasó y cada vez estaba más enamorado de mi princesa. Quería estar con ella, pero nunca sería lo suficiente bueno, ella era demasiado especial, una chica maravillosa y se merecía algo mejor que yo. No se fijaría jamás en un chico débil y miedoso como lo era yo y eso me dolía, y mucho.
 La niña de mis ojos, así es como le dije que la llamaría de modo cariñoso, ella se contentó mucho. Indirectamente le había dicho que la quería, pero supongo que se lo tomó como un simple mote cariñoso. Odiaba tener que ocultarlo todo, pero no era lo suficiente valiente como para decírselo. Ni para decírselo, ni para enfrentarme a Dani.
 Me mostraba muy cariñoso con Clara y de vez en cuando le regalaba algún que otro detalle. Ella siempre se contentaba y me daba las gracias, aunque yo le dijese que eso no era nada. En realidad ea una forma de demostrarle el cariño que sentía, pero ella no se daba cuenta, lo tomaba como el regalo de un amigo. Nos hacíamos fotos todos los fines de semana y las revelábamos para después ponerlas en la cabañita del paraíso. Mi pequeña casita se convertía  en un lugar lleno de recuerdos y cada vez era más acogedora.
 Cumplimos los 18 y tras haber estado dos años juntos, seguíamos siendo buenos amigos. Clara se había convertido en una princesa mucho más bonita de lo que ya lo era, su pelo castaño, sus ojos color miel y su encantadora sonrisa, eran todo lo que yo necesitaba para estar feliz. Casi todos los chicos de la clase, estaban pillados por ella y sin embargo, ella no quiso estar con ninguno de todos ellos.
 Dani seguía con sus peleas y sus abusos hacía la gente más débil que él. ¿ Yo? Su mayor diversión. No podía defenderme, ya era como una costumbre, nunca se cansaría de todo esto. Ahora hacía cosas como llenar mi taquilla de vomito y cosas repugnantes, meter mi mochila en el inodoro o raparme el pelo según se le antojaba. Seguía soportandole y aún no puedo entender el por qué.
 Otro nuevo día. Salía de casa con un gorro en la cabeza, ya que mi pelo estaba cortado al gusto de Dani. Mantenía baja la mirada y caminaba un tanto pensativo. Al caminar distraído y sin  prestar atención, tropecé con algo, más bien con alguien. Dani ... estaba esperando como cada mañana, ahora era más fuerte,  y aunque ya estaba acostumbrado, sus golpes dolían demasiado. Me quitó el gorro y una foto que llevaba de Clara y mía, un fuerte golpe en mi cara y nada más. Se marchó tras esto y no entendí muy bien el por qué de su reacción.