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sábado, 5 de enero de 2013

Un miedo eterno.

 Hola, quisiera advertir de que la historia puede ser algo dura en algunos puntos de esta. Seguro habrá personas que hayan pasado por esto, que se sientan identificadas. Yo no es que me sienta muy identificada, pero lo mío e pasado. No pretendo adornar la vida con historias con finales felices y sin sufrimiento alguno, la vida no es así. Dicho esto, espero vuestras críticas ya sean buenas o malas.

Capítulo 1

 Es duro poder hablar y tener que callar. ¿ Por qué? Por un miedo eterno. 
 Se que no soy lo suficiente duro, ni tengo el valor como para enfrentarlos. Ellos son más y mucho más fuertes que yo. 
 Todos los días se repite la misma historia ... Presiento que un día no podré soportarlo más y por miedo a la soledad y a mis problemas, acabaré por cometer alguna locura. Nadie se acerca a mi, por el temor de que lo vean conmigo. Todo el que habla conmigo sufre, no tanto como yo pero si lo suficiente como para no aguantarlo. Yo también haría lo mismo e incluso me cambiaría por otra persona. 
 Todas las mañanas camino al instituto llegan mis pesadillas. Día tras día llegan sin falta. No hay un solo día que falten o desaparezcan. Mi pregunta es ¿ por qué yo el elegido ? No lo sé, pero me gustaría que no fuese así ... 
 Otra vez en el mismo lugar, en la esquina de la entrada del instituto, donde día tras día vuelven a la misma hora. Como me gustaría que un día, al menos solo uno, pudiese ser libre y no verles la cara. Ojalá el tiempo se parase y solo yo fuese el que pudiera disfrutar de todo. 
 Como cada día a las 07:30 de la mañana, ellos esperan hasta que llego para entrar al instituto. Empiezan los insultos y los desprecios, otra vez me toca llorar en silencio y tragarme yo solo el dolor. En clase siempre temiendo a que llegue la hora de la salida, porque es justo en ese momento cuando el sufrimiento empieza de verdad. Salgo de clase y me persiguen hasta un callejón, me golpean una y otra vez, me insultan y me escupen en la cara. Otra vez me hacen sentir como un ser despreciable , algo que no tiene derecho a vivir y que todos los días tiene que pagar por ello. 
 Esta vez el "peleas" , Dani, venía cabreado porque alguien se había creído superior a él. Claro que pasó algo que ya me suponía, lo pagó conmigo. Descargó toda su rabia e ira contra mi. 
 Cuando llegué a casa, tenía la cara amoratada, el labio inferior reventado y un ojo bastante hinchado. No había nadie. Siempre solía estar solo, mis padres se pasaban el día fuera por su trabajo y Rosie, la criada, e la que siempre cuidaba de mi. 
 Cuando Rosie me vio, fue corriendo a la puerta, se llevó la mano a la boca y seguidamente me abrazó fuertemente contra ella. No pude evitar el romper a llorar y al igual que yo, ella lo hizo conmigo, escuchándose así el llanto de dos personas unido en un silencio. Era como mi segunda madre, o primera si por mi fuese. Siempre había cuidado de mi y era la única que sabía realmente todo lo que me pasaba. 
 Curó mis heridas y me puso algo de comer, aun sabiendo de sobra que no probaría bocado alguno.  Miraba el plato e intentaba comer algo y no hacerle el feo a Rosie, pero ella me comprendía y no se lo tomaba a mal; su preocupación no era otra que todo lo que yo tenía que aguantar por culpa del peleas y su pandilla de matones. 
 Me subí a mi habitación y me senté en la cama,cerca de la ventana, mirando por esta y pensando una vez mas en lo bonito que sería salir a la calle sin miedo, hablar con las personas sin que tengan que huir de mi, bueno, de ellos.


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