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martes, 15 de enero de 2013

Un miedo eterno

Capítulo 2 

 Conseguí dormirme un rato y despejarme. Entrar en un mundo en el que todo me sale bien, en el que no tengo que temer por nada ni nadie. Un mundo en el que yo soy libre y nadie puede decir o hacer que sea lo contrario ... Pero por desgracia este mundo esta creado por mis sueños y no por la realidad como yo quisiera. Algo me despertó y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Me asomé a la ventana y vi un par de camiones de mudanza. Por fin alguien decidía mudarse a la casa de alado. 
 Solo me alcanzó la vista para ver que muchos de los muebles del primer camión eran de una habitación de chica. Eran de un color rosado, por eso llegué a esa pequeña conclusión. 
 No solía salir, solo lo hacía cuando quería estar a solas. Iba a un lugar que estaba cerca de casa. Había que cruzar un viejo cementerio, pasar por lo que parecía una caravana abandonada y llena de chatarra, y cruzar un pequeño riachuelo que pasaba más atrás. tras cruzar el río, penetrabas en un inmenso bosque, al que nadie solía entrar. Los árboles eran muy altos, la hierva crecía en abundancia y lo único que se escuchaba era el sonido de los pájaros y demás pequeños animales del bosque. No había ningún sendero, salvo el que yo hice de pasar día tras día el año en que me mudé. 




 Para pasar el río había un viejo y escurridizo puente de madera. Pasado el río estaba el pequeño sendero que hice de pasar una y otra vez, y tras un rato caminando, llegabas a una pequeña cabaña  (si se le podía llamar así ) , que me dediqué a construir en los días de verano. 
 Este era el único sitio donde estaba seguro hasta ahora. Allí si que podía estar tranquilo y no temer por nada. Ni siquiera Rosie sabía donde iba cuando salía de casa. Pero ... mejor así ¿ no ?. Nadie podría molestarme, ni se preocuparía en buscarme, ni nada por el estilo. 
 Volví a casa muy tarde, sabía que mis padres llegarían tarde y yo estaría de sobra en casa antes que ellos. Los camiones de la mudanza ya se habían ido, y por ahora no se veía luz ni nada. Aún me preguntaba como sería esa chica que vendría nueva. Si sería de mi edad, si sería guapa, si llegaría a ser mi mejor amiga ... Demasiadas tonterías tenía en la cabeza, seguro que ni siquiera me miraría por un instante, ni aunque fuese por confusión. 
 Me asomé un poco por la ventana para echar un pequeño vistazo. La casa estaba muy bien decorada, y eso que solo habían pasado unas horas y los propietarios no habían estado por allí. Terminada seguro estaría genial. 
Al entrar en casa, Rosie esperaba preocupada mi llegada. Mis padres aun no habían llegado, pero ya faltaba poco para que lo hiciesen. Subí a ducharme y ponerme el pijama, mientras Rosie preparaba la cena. Bajé y Ros me preguntó que dónde había estado hasta tan tarde, y le respondí - En un lugar en el que me siento libre - terminé la frase con una sonrisa y ella asintió sonriéndome. 
 Rosie no sabía donde había estado, pero lo único que le importó, es que yo estaba sonriente y muy despreocupado esa noche.  Pensó que con un poco de suerte cenaría algo y podría dormir sin dificultad. Algo de razón si que tenía, esta noche me sentía muy bien y no era por nada en especial, o ¿ si ?. Bueno la verdad es que tenía ganas de conocer a la chica de la casa de alado, que con un poco de suerte sería amiga mía. 
 Mis padres llegaron, nos sentamos a cenar y ellos ni siquiera se dieron cuenta de los moratones de mi cara. ¿ Para qué mirar a su hijo a la cara ? ... Siempre he pensado que ellos nunca me han querido y que yo solo soy otro "objeto" más de esta casa. La que me cuidaba, mimaba y daba de comer, entre otras muchas cosas, era Rosie. Ella si que era buena y me quería. 
 Después de cenar, me fui a la cama. No quería estar con mis padres, después de todo ellos nunca estaban y ya me había acostumbrado a estar solo con Rosie. Ella subió a darme las buenas noches y a curarme de nuevo las heridas. Estaba tan agradecido, que no sabía como decírselo. Le mostré una pequeña sonrisa y ella se sintió muy satisfecha, creo que incluso más que si le hubiese dicho "gracias".

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